Desarrollo infantil

SE LE ROMPIÓ EL CORAZÓN A MI NIÑO EN EL KINDER

Hemos dicho en variedad de ocasiones que los primeros años del desarrollo infantil son los que moldearan la personalidad que el niño tendrá durante toda la vida. Esto significa que debemos tener mucho cuidado en la forma que manejamos las emociones que el niño exprese en sus primeros años de vida, especialmente cuando entre al kínder y tenga, además su primera experiencia social fuera de lo que podríamos llamar su “círculo de seguridad”.

Debemos recordar lo que los psicólogos nos comentan respecto a como se desarrolla la psiquis del niño en sus primeros años, especialmente con los complejos de Edipo (atracción del niño a la madre) y de Electra (atracción de la niña al padre) que se presentan en esos primeros años. Es importante tener esto en cuenta porque una vez el niño se encuentre en un entorno social donde tenga nuevas relaciones estos complejos se pueden reorientar hacia otras personas, y, en el caso de los niños, hacia su maestra.

EMOCIONES Y EL DESARROLLO INFANTIL TEMPRANO

Entendamos que el niño, en sus primeros años, no tiene ni un control, ni un entendimiento completo de cómo operan sus emociones, tampoco podemos pretender que lo haga, el niño simplemente las expresa de una forma o de otra y las desahoga. Y eso le representa una ventaja pues las cosas, a diferencia de cómo ocurre cuando se llega a cierta edad, no se quedan allí, se van en cierto sentido.

Desarrollo infantil
Sin embargo no olvidemos lo que mencionamos antes, una vez que el niño entra en un nuevo círculo social es posible que los complejos que tenía en casa se reenfoquen hacia otras personas, y cuando estas personas no les responden de la manera que, por así decir, ellos recibieron respuesta en su círculo primario, eso puede generar emociones muy fuertes y hacer que el niño las exprese con llanto, tristeza, enojo o la emoción que sea.

Cómo padres lo que debe hacerse es poner atención y escuchar al niño para conocer la causa de su sentir y explicarle que aquello es algo normal y que no debe concentrarse en ello. Lo que un padre no debe hacer es exacerbar lo ocurrido o peor aún, hacer de ello un espectáculo que deba ser compartido con todos. El motivo es sencillo, el niño una vez que desahoga sus emociones no vuelve a ellas, las deja pasar, las deja como un evento que sucedió, que se desahogó y listo.

Pero si como padres lo exacerbamos, lo hacemos más grande, este evento se volverá una marca que hará pensar al niño que lo que él creía algo pasajero y sencillo es en realidad algo muy grave y le marcará de por vida. Sí, así como se escucha. Un evento que debe ser pasajero puede ser convertido por los padres en una marca que jamás dejará al niño.

Desarrollo infantil

Nuestro deber como padres es escuchar, arropar y dejar que el niño desahogue su emoción de la forma que sea y listo. No ir más allá ni hacer crecer el evento. No debemos bajo ninguna circunstancia asumir que el niño no entiende. Hay una gran diferencia entre no controlar y no entender. No controlar una emoción significa que el niño no escoge exactamente cómo desea desahogarse y simplemente lo hace. Lo que sí hace el niño es entender que algo le ha lastimado y busca desahogarlo.

Escuchemos, arropemos y dejemos ir. Dejemos al niño crecer e ir manejando sus emociones poco a poco y así le daremos un desarrollo infantil adecuado, escalonado y tranquilo.